Esta semana, el Dr. Javier Mendicute, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Ocular Implanto Refractiva (SECOIR), ha sido entrevistado por varios medios de comunicación como El País y el programa «Herrera en Cope» de Cadena Cope, sobre una tendencia creciente: la operación de cataratas en personas cada vez más jóvenes.

 

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Tradicionalmente, la cirugía de cataratas se asocia con pacientes de edad avanzada, con una edad media de unos 75 años. Sin embargo, se ha observado que cada vez hay más intervenciones en pacientes de menor edad, incluso a partir de los 50 años. Aunque las cataratas pueden aparecer a cualquier edad, incluyendo congénitas en bebés, la familiaridad con las cataratas seniles (a partir de los 60 o 70 años) es mayor.

Es importante aclarar que este descenso en la edad no está relacionado con el uso de pantallas o móviles, los cuales pueden causar fatiga visual pero no inducen la formación de cataratas. En cambio, algunos tratamientos médicos, como el uso de corticoides sistémicos, sí pueden favorecer una aparición más precoz de las cataratas, aunque esto es circunstancial y afecta a pocos pacientes.

Las principales razones detrás de esta tendencia en pacientes de entre 50 y 65 años residen en los avances tecnológicos significativos: la cirugía ambulatoria, la anestesia tópica, el uso de láseres, la facoemulsificación y los nuevos dispositivos de lentes intraoculares permiten rehabilitaciones visuales mucho más efectivas que las técnicas del pasado.

 

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Además, el Dr. Mendicute explica que muchos de estos pacientes más jóvenes se someten a lo que se denomina «lensectomía refractiva» o cirugía de cristalino con una finalidad puramente refractiva. Esto significa que, más allá de la presencia de cataratas que obstaculizan la visión, la intervención busca corregir defectos refractivos como la hipermetropía, el astigmatismo o la presbicia. Los pacientes que se operan de cataratas también tienen la opción de elegir lentes intraoculares multifocales que pueden eliminar la necesidad de usar gafas para cualquier distancia en más del 90% de los casos.

Los síntomas clásicos de las cataratas incluyen la sensación de ver con bruma o niebla, especialmente en condiciones de baja iluminación, y dificultades para realizar tareas cotidianas o conducir de noche.

Seguridad de la intervención

En cuanto a la seguridad, el Dr. Mendicute asegura que estos procesos son muy seguros, con tasas de complicaciones realmente bajas. Por ejemplo, el riesgo de infección es inferior a 1 de cada 2.000 cirugías. Aunque existen poblaciones con un riesgo ligeramente mayor, como los miopes (con un riesgo de desprendimiento de retina inferior al 1-2%), es crucial el asesoramiento experto del profesional para evaluar los beneficios frente a los posibles riesgos en cada caso particular.

La posibilidad de obtener independencia de gafas y una visión rehabilitada es un gran atractivo para estos pacientes. La evidencia y la valoración positiva de la prueba diagnóstica y terapéutica hacen que la cirugía de cristalino sea una opción muy valorada hoy en día

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